ivangrillo
07/10/2006, 19:31
Mucho se habla de los malos promotores y productores de México y en ocasiones son los mismos artistas quienes hablan mal de ellos, sobretodo en el caso de los artistas extranjeros. Pero ¿Qué hay de ellos? Este artículo no es para defender a los malos promotores ni mucho menos, sino que sólo hemos decidido abrir un espacio que ya muchas personas nos han pedido en varias ocasiones para hacer énfasis en el comportamiento de algunos djs y lives internacionales que han venido a nuestro país y cuyo comportamiento ha sido tan desagradable, que ha obstruido el trabajo de las productoras al grado de poner en peligro la realización de los eventos y de estar a punto de cancelarlos de última hora debido a su falta de profesionalismo.
A veces, los artistas creen que por venir a tocar a nuestro país tienen que ser tratados como reyes, lo cual es una actitud que de alguna manera también ha sido propiciada por nuestro malinchismo al darles un trato preferencial a ellos mientras discriminamos a nuestros propios artistas nacionales, tanto las productoras
como el público en general, lo que sólo alimenta ese falso sentimiento de superioridad que tienen los extranjeros.
En primer lugar, hay que recordar que ellos vienen a trabajar, y su labor, aunque hermosa, es mínima a comparación con el trabajo que realizaron hombres comoGandhi, Cristo, Buddha, Paramahansa Yogananda y todos los grandes hombres que realmente han hecho algo por toda la humanidad en conjunto. Si algo ha caracterizado a estas figuras, es su gran humildad por y sobre todas las cosas, hecho que ha enriquecido sus logros mucho más aun.
En ocasiones, a los artistas se les pagan grandes sumas de dinero sólo por su acto en vivo o dj set, sin contar los viáticos (boletos de avión, hospedaje, comidas, transporte, entre muchas otras cosas más) y parece que ellos lo toman como unas muy merecidas vacaciones. Creemos que debería de ser todo lo contrario, ya que se les está pagando por su trabajo y profesionalismo, no para su propio entretenimiento.
En contraste, a menudo a los proyectos nacionales, aun siendo de mucho mayor calidad que un buen número de extranjeros que tocan en este país, se les trata como artistas de segunda que sólo sirven para rellenar un line up. Tanto las productoras como el público se dejan llevar por las apariencias y el sólo hecho de provenir de otro país es suficiente para divinizarlos, siendo que muchas veces su calidad de trabajo es inferior a la de los proyectos más desarrollados de México.
Por fortuna, últimamente los verdaderos amantes del trance, el público y los productores realmente comprometidos, han empezado a notar esto y el trato que se les da a nuestros queridos artistas nacionales empieza a cambiar ahora. Esto verdaderamente debería servirnos para tener una profunda reflexión acerca de quiénes somos y cuál es nuestra historia. Pongámonos a pensar las razones del por qué si algo ha caracterizado a México en su historia moderna es esta fascinación por todo lo que proviene de otro país, y por qué sentimos esa gran vergüenza por todo lo que realmente nos hace valiosos. Como si nuestra cultura y tradiciones en vez de engrandecernos, fuera una maldición barbárica que nunca debió de suceder.
Lo más irónico, es que en todo el planeta sucede lo contrario. México es un país famoso por su cultura ancestral, la cual en muchos aspectos es superior a la cultura que tenemos hoy día; incluso las naciones más avanzadas reconocen, valoran y respetan la historia y tradiciones mexicanas. Sin duda mientras mayor nivel cultural tiene un país, más es la fascinación por nuestros mayas, mexicas, toltecas, etc.
¿Qué es lo que nos sucede? ¿Cuál es la razón por la que nos pasa esto?, Realmente debemos pensar hacia dónde vamos y qué país queremos. Si nosotros no hacemos algo por nuestra tierra y nación, nadie más podrá hacerlo a pesar de todas sus buenas intenciones.
¡Es tiempo de que despertemos! Tenemos un país muy grande y con una biodiversidad que muy pocas naciones. Poseemos una cultura hermosa, llena de colorido y psicodélica que además es súper espiritual, algo que gran falta hace en el mundo en estos días, con toda la creciente maldad, destrucción del medio ambiente y las continuas guerras.
Acaso no nos damos cuenta de que los países y culturas que queremos imitar, al único lugar que conducen es a la autodestrucción. Simplemente veamos como esta la situación del planeta, las pocas culturas que se salvan de esta condición, son las que han podido combinar lo mejor de la cultura occidental moderna, con sus tradiciones ancestrales. Ellos son verdaderamente los países que se sienten orgullosos de su herencia y sus raíces ¿Por qué nosotros no?
Esta situación abarca todos los aspectos de la sociedad mexicana, no sólo dentro de la relación entre promotores, artistas y productores del trance. Cabe mencionar que no solamente los artistas extranjeros han sufrido abusos y malos tratos. Desgraciadamente por el materialismo y egoísmo que impera en nuestras sociedades, muchas veces el tener una buena actitud se confunde con debilidad y existen personas en otros países que se aprovechan de esta buena voluntad, para estafar también a los artistas de México y no pagarles, abandonarlos a su suerte en una nación desconocida para ellos y sin dinero para regresar.
Así también, al público se le miente al prometerles grandezas que son falsas y sólo producen grandes decepciones y desconfianzas al momento del evento. A pero eso sí, algunas productoras dejan todo carísimo dentro de las fiestas, a pesar de su pésima calidad de audio y servicios que según ellos nos ofrecen para la buena convivencia; y no hablemos del deficiente trato del personal de seguridad que trabaja dentro de los mismos eventos. Basta con asistir a los “festivales” masivos más recientes para darnos cuenta de todo esto. ¿Por qué dejar que esto siga ocurriendo? La respuesta está en nosotros mismos. Tenemos el poder de acabar o seguir con esta situación. ¿Tu qué prefieres? El trance está más allá de las fiestas y el dancefloor no sólo se encuentra en los eventos. La música está en todas partes. Basta una simple reflexión.
A veces, los artistas creen que por venir a tocar a nuestro país tienen que ser tratados como reyes, lo cual es una actitud que de alguna manera también ha sido propiciada por nuestro malinchismo al darles un trato preferencial a ellos mientras discriminamos a nuestros propios artistas nacionales, tanto las productoras
como el público en general, lo que sólo alimenta ese falso sentimiento de superioridad que tienen los extranjeros.
En primer lugar, hay que recordar que ellos vienen a trabajar, y su labor, aunque hermosa, es mínima a comparación con el trabajo que realizaron hombres comoGandhi, Cristo, Buddha, Paramahansa Yogananda y todos los grandes hombres que realmente han hecho algo por toda la humanidad en conjunto. Si algo ha caracterizado a estas figuras, es su gran humildad por y sobre todas las cosas, hecho que ha enriquecido sus logros mucho más aun.
En ocasiones, a los artistas se les pagan grandes sumas de dinero sólo por su acto en vivo o dj set, sin contar los viáticos (boletos de avión, hospedaje, comidas, transporte, entre muchas otras cosas más) y parece que ellos lo toman como unas muy merecidas vacaciones. Creemos que debería de ser todo lo contrario, ya que se les está pagando por su trabajo y profesionalismo, no para su propio entretenimiento.
En contraste, a menudo a los proyectos nacionales, aun siendo de mucho mayor calidad que un buen número de extranjeros que tocan en este país, se les trata como artistas de segunda que sólo sirven para rellenar un line up. Tanto las productoras como el público se dejan llevar por las apariencias y el sólo hecho de provenir de otro país es suficiente para divinizarlos, siendo que muchas veces su calidad de trabajo es inferior a la de los proyectos más desarrollados de México.
Por fortuna, últimamente los verdaderos amantes del trance, el público y los productores realmente comprometidos, han empezado a notar esto y el trato que se les da a nuestros queridos artistas nacionales empieza a cambiar ahora. Esto verdaderamente debería servirnos para tener una profunda reflexión acerca de quiénes somos y cuál es nuestra historia. Pongámonos a pensar las razones del por qué si algo ha caracterizado a México en su historia moderna es esta fascinación por todo lo que proviene de otro país, y por qué sentimos esa gran vergüenza por todo lo que realmente nos hace valiosos. Como si nuestra cultura y tradiciones en vez de engrandecernos, fuera una maldición barbárica que nunca debió de suceder.
Lo más irónico, es que en todo el planeta sucede lo contrario. México es un país famoso por su cultura ancestral, la cual en muchos aspectos es superior a la cultura que tenemos hoy día; incluso las naciones más avanzadas reconocen, valoran y respetan la historia y tradiciones mexicanas. Sin duda mientras mayor nivel cultural tiene un país, más es la fascinación por nuestros mayas, mexicas, toltecas, etc.
¿Qué es lo que nos sucede? ¿Cuál es la razón por la que nos pasa esto?, Realmente debemos pensar hacia dónde vamos y qué país queremos. Si nosotros no hacemos algo por nuestra tierra y nación, nadie más podrá hacerlo a pesar de todas sus buenas intenciones.
¡Es tiempo de que despertemos! Tenemos un país muy grande y con una biodiversidad que muy pocas naciones. Poseemos una cultura hermosa, llena de colorido y psicodélica que además es súper espiritual, algo que gran falta hace en el mundo en estos días, con toda la creciente maldad, destrucción del medio ambiente y las continuas guerras.
Acaso no nos damos cuenta de que los países y culturas que queremos imitar, al único lugar que conducen es a la autodestrucción. Simplemente veamos como esta la situación del planeta, las pocas culturas que se salvan de esta condición, son las que han podido combinar lo mejor de la cultura occidental moderna, con sus tradiciones ancestrales. Ellos son verdaderamente los países que se sienten orgullosos de su herencia y sus raíces ¿Por qué nosotros no?
Esta situación abarca todos los aspectos de la sociedad mexicana, no sólo dentro de la relación entre promotores, artistas y productores del trance. Cabe mencionar que no solamente los artistas extranjeros han sufrido abusos y malos tratos. Desgraciadamente por el materialismo y egoísmo que impera en nuestras sociedades, muchas veces el tener una buena actitud se confunde con debilidad y existen personas en otros países que se aprovechan de esta buena voluntad, para estafar también a los artistas de México y no pagarles, abandonarlos a su suerte en una nación desconocida para ellos y sin dinero para regresar.
Así también, al público se le miente al prometerles grandezas que son falsas y sólo producen grandes decepciones y desconfianzas al momento del evento. A pero eso sí, algunas productoras dejan todo carísimo dentro de las fiestas, a pesar de su pésima calidad de audio y servicios que según ellos nos ofrecen para la buena convivencia; y no hablemos del deficiente trato del personal de seguridad que trabaja dentro de los mismos eventos. Basta con asistir a los “festivales” masivos más recientes para darnos cuenta de todo esto. ¿Por qué dejar que esto siga ocurriendo? La respuesta está en nosotros mismos. Tenemos el poder de acabar o seguir con esta situación. ¿Tu qué prefieres? El trance está más allá de las fiestas y el dancefloor no sólo se encuentra en los eventos. La música está en todas partes. Basta una simple reflexión.