En Cristo solo "habita toda plenitud (Col 1:19)", porque en El sólo hay plenitud de todo lo que nosotros requerimos para las necesidades de nuestras almas. En nosotros mismos todos somos pobres, vacias criaturas; vacias de justicia y de paz; vacias de fortaleza y de consuelo; vacias de coraje y de paciencia; vacias de poder para resistir, o seguir adelante, o hacer progresos en este mundo malo. Es en Cristo en donde todas estas cosas han de ser encontradas,-- gracia, paz, sabiduría, justicia, santificación y redención. Es sólo en la proporción en que vivimos en El, que somos cristianos fuertes. Es solamente cuando el "yo" es nada y Cristo es toda nuestra confianza, es entonces solamente que haremos grandes hazañas. Solamente entonces estamos armados para la batalla de la vida, y venceremos. Solamente entonces estamos preparados para el viaje de la vida, y saldremos adelante. Vivir en Cristo, sacar todo de Cristo, hacerlo todo en la fuerza de Cristo, estar siempre mirando a Cristo; este es el verdadero secreto de la prosperidad espiritual. "Todo lo puedo, en Cristo que me fortalece (Fil 4:13)"